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Crítica de música: Excelente concierto
pese al sonido
Alberto Zúñiga
www.nacion.com/viva/2001/octubre/06/espec5.html
Revista
Viva. Periódico La Nación. Octubre 06, 2001.
Fish en concierto. Teatro Melico Salazar.
Miércoles 3 de octubre del 2001. 8 p. m. Producción de Conciertos
Internacionales.
Pescados por el pez. Eso fue lo que pasó.
Atrapados por la presa. Nunca unas redes habían tenido el cardumen
más feliz por haber sido apresado. La carnada resultó ser de las
mejores para que una buena parte de la población rockera de la
capital se aproximara al Teatro Melico y obtuviera su dosis de
liberación amplificada escuchando a uno de los célebres cantantes de
la historia del rock.
Apoyado en el bagaje musical de su anterior
grupo, Marilliom, una de las principales formaciones de rock pesado de
los años 80, su excantante Fish se soltó a andar por el mundo.
Parece que el desprendimiento le ha dado buen resultado y aparte de
sus nuevas canciones anda por ahí removiendo emociones con algunos de
los temas memorables que cantó junto a Marillion. Este grupo me
cautivó desde un primer instante por su poderoso estilo repleto de
arreglos progresivos sin perder su esencia heavy y desde luego por la
voz de su cantante.
En sus letras de carácter mitológico-épico
y su facha bastante exótica, había una cercanía con el grupo
Génesis. Pero no. Ahora ya sabemos que entre ambos grupos lo único
que resulta familiar es su intención de hacer buen rock.
Dicen que cuando Fish se separó del grupo
Marillion este se acabó. En mi opinión era el momento; después de
más de una década de liderar la escena pesada del rock, Marillion ya
había dado lo que tenía que dar. Tolkien tendría que agradecer la
promoción que hicieron de su obra y también los grupos del heavy
europeo como Stratovarius, pues a partir de Marillion nos enteramos de
la existencia de esa impresionante escuela de rock pesado en el Viejo
Continente.
Como ya lo apunté, Fish nos trajo para este
concierto parte de su nuevo material y secuencias con algunas de sus
viejas canciones. En todas ellas el guitarrista John Wesley fue
fascinante. Quienes crecieron con el sonido electrificado aprecian el
sonido lustroso y pulido, distorsionado y expansivo de una guitarra en
el rock. La batería también es otro elemento distintivo del rock
pesado y en este caso Marter John Robert llenó los espacios aunque
nos quedó debiendo solos de mayor desarrollo percusivo. Tenía más
pero se lo guardó. El bajista y el teclado cumplieron con sus partes.
Muy limpios, medidos, sin aspavientos, haciendo música.
Y ahora pasemos al bicho mayor. Cuando Fish
tomó el micrófono y cantó sus primeras líneas de inmediato pensé:
¡que bicho más raro! Su fama lo antecede y en el escenario se
materializa. Fish es un bicho. Aún tiene buena voz. Es un excelente
narrador. Gran conversador. Posee un sentido del humor contagiante.
Dispuesto a romper protocolos. Pésimo bailarín. Motivador de
audiencias. Un escocés que se divierte haciendo lo que hace y cuya
palabra favorita es fucking, término que no aparece en mi diccionario
Appleton, pero que todos ya saben el uso que se le puede dar.
Como buen escocés la aplica para casi todo,
positiva o negativamente. Yo la aprovecho para dedicársela al sonido,
pero en negativo. Pésimo. Deplorable. Somos tan buen público que lo
soportamos pero simplemente fue patético. Otto, el sonidista del
grupo, me dijo que era problema de un equipo deficiente. A ver si para
la próxima se ponen más vivos los responsables. Aparte de este
insoportable detalle y aunque cueste creerlo, este fue un excelente
concierto.